El protocolo de un masaje de tejido profundo (deep tissue) consiste en una serie de maniobras lentas, firmes y progresivas orientadas a liberar las capas internas de los músculos y el tejido conectivo (fascias).
1. Preparación y Evaluación
Entrevista inicial: Preguntar al cliente sobre zonas de dolor específico, tolerancia al dolor y lesiones previas.
Postura del terapeuta: Flexionar las rodillas y usar el peso corporal en lugar de la fuerza de los brazos para evitar lesiones lumbares.
Lubricación: Utilizar poca cantidad de producto; se prefiere una mezcla de crema con un porcentaje menor de aceite o bálsamos terapéuticos para evitar un deslizamiento excesivo sobre la piel.
2. Secuencia y Aplicación del Protocolo
Fase de calentamiento (Effleurage superficial):
Aplicar pases suaves y lentos con las manos abiertas para familiarizarse con el tejido, calentar la musculatura superficial y evaluar el nivel de tensión.
Fase de profundización (Trabajo específico):
Uso de herramientas corporales: Emplear los dedos, nudillos, el borde cubital de la mano, los antebrazos y los codos para cubrir áreas más amplias o aplicar presión focalizada.
Movimientos lentos y a contrapelo: Desplazar las manos de manera muy pausada, a menudo de forma transversal o perpendicular a las fibras musculares y respetando los espacios entre grupos musculares (sin presionar directamente la columna vertebral).
Respetar la barrera del dolor: Incrementar la profundidad de forma gradual, permitiendo que el músculo ceda. La presión debe llegar al límite de la incomodidad tolerable, sin provocar un dolor agudo o dañino en el paciente.
Secuencia corporal general:
Espalda y zona periescapular: Trabajo de los músculos paravertebrales, romboides y trapecios usando antebrazos y codos de manera controlada.
Extremidades inferiores: Masaje en glúteos, muslos (isquiotibiales y cuádriceps) y gemelos, trabajando de distal a proximal.
Brazos y hombros: Descarga del deltoides, bíceps y tríceps con la parte tenar de la mano o los nudillos.
Cuello y nuca: Maniobras de tracción suave, digitopresión en la zona occipital y estiramientos ligeros.
3. Cierre de la Sesión
Retorno a la calma: Finalizar con roces superficiales y suaves en las zonas tratadas para disminuir la hiperemia local, relajar el sistema nervioso y calmar la sensación de intensidad.
Recomendaciones finales: Sugerir hidratación abundante para favorecer la eliminación de toxinas y la recuperación de las fibras musculares trabajadas.